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Hipertensión
 
Información básica
La hipertensión, o presión sanguínea alta, llamada a veces el asesino silencioso, porque rara vez presenta síntomas.
La hipertensión es un factor primario del origen de la aterosclerosis en las arterias de todo el cuerpo. Aumenta el riesgo de enfermedad cardiaca, accidente cerebrovascular, ruptura de aneurisma aórtico, insuficiencia renal, y ceguera.
Casi 1 de cada 4 adultos en los Estados Unidos tiene presión arterial alta, y la enfermedad ocurre más a menudo en afroamericanos que personas de raza blanca.
La hipertensión es presión arterial elevada que está regularmente por encima de los límites normales. La hipertensión puede no detectarse durante años mientras causa daño orgánico irreparable, incluso llevando a muerte súbita por accidente cerebrovascular o ataque cardiaco.

La presión arterial es la medición de la fuerza de la sangre que empuja contra el interior de las paredes arteriales. Cuanto más sangre bombea el corazón y más resistencia hay en las arterias, mayor es la presión arterial.

Se mide en milímetros de mercurio (mm Hg) con dos números, que se escriben como una fracción. La presión arterial normal se considera por debajo de 120/80 mm Hg. La presión que con regularidad iguala o excede 140/90 mm Hg diastólica se considera alta. La presión diastólica que llega a 120 mm Hg requiere tratamiento urgente para prevenir una insuficiencia cardiaca u otras complicaciones.

Las personas con presión sistólica entre 120 y 139 o presión diastólica entre 80 y 89 se consideran prehipertensos y deberían modificar aspectos del estilo de vida tales como la dieta y el ejercicio, para prevenir enfermedades cardiovasculares.

La hipertensión afecta en forma adversa el corazón, los vasos sanguíneos y otros órganos y puede conducir a los siguientes problemas de salud:
  • Insuficiencia cardiaca congestiva;
  • Aterosclerosis, o endurecimiento de las arterias;
  • Destrucción de tejidos o alteración del funcionamiento normal de órganos como los riñones;
  • Accidente cerebrovascular; y
  • Aneurismas, o protuberancias en las arterias que están sujetas a ruptura.
¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS?

La hipertensión no tiene síntomas. Los síntomas sólo ocurren después de que las complicaciones se desarrollan y pueden presentarse uno o más de los siguientes:
  • Visión borrosa;
  • Vértigo;
  • Dolores de cabeza; y
  • Enrojecimiento facial.
Los síntomas de la hipertensión grave pueden avanzar hasta:
  • Náuseas;
  • Latido cardiaco rápido o irregular;
  • Vómitos;
  • Zumbido en el oído;
  • Dificultad para respirar; y
  • Visión borrosa.
CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO

En el 85 al 90 por ciento de los casos no existe causa conocida para la hipertensión. Este tipo de hipertensión se conoce como primaria. Existe un número de factores de riesgo que pueden contribuir a la hipertensión primaria, entre ellos:
  • Edad;
  • Herencia;
  • Raza, en el sentido de que los afroamericanos son más propensos a sufrir de hipertensión que los individuos de raza blanca;
  • Género masculino (hasta la edad de 55 años y más, cuando las mujeres se vuelven más propensas a sufrir de hipertensión);
  • Fumar;
  • Tener sobrepeso; y
  • No hacer ejercicio.
Cuando existe presión arterial alta debido a una enfermedad o medicación, se la conoce como secundaria. Los factores que pueden contribuir a la hipertensión secundaria incluyen:
  • Bloqueo del flujo sanguíneo arterial a los riñones;
  • Enfermedad de los riñones;
  • Un tumor de la glándula adrenal;
  • Una anomalía congénita de la aorta;
  • Embarazo;
  • Un trastorno hormonal;
  • Hipertiroidismo; y
  • Uso de alcohol, anticonceptivos orales, o corticosteroides.
DIAGNÓSTICO

La presión arterial se mide utilizando un tensiómetro, brazalete inflable adherido a un manómetro, y un estetoscopio.

Para medir la presión arterial, el brazalete se enrolla en la parte superior del brazo y el estetoscopio se coloca en el codo o en la parte interior del mismo. Se infla el brazalete hasta que la lectura del manómetro sea al menos 30 mm Hg más alta que la presión sistólica esperada.

A medida que se desinfla lentamente el brazalete, el pulso se hace audible y luego se detiene brevemente antes de retornar. La lectura de presión en la que el pulso se escucha por primera vez es la presión sistólica. La lectura en la que el pulso cesa y deja de ser audible es la presión diastólica.

Si se diagnostica hipertensión, se indican generalmente estudios adicionales para determinar si ha habido lesiones de órganos como consecuencia de la afección. Estos estudios comprenden:
  • Electrocardiograma (ECG);
  • Ecocardiografia;
  • Análisis de orina;
  • Análisis de sangre;
  • Radiografías de tórax; y
  • Examen del ojo.
METODOLOGÍA DEL TRATAMIENTO Si bien es incurable, la hipertensión puede tratarse con éxito a través de modificaciones permanentes en el estilo de vida, y cuando es necesario, con medicamentos.

Para los casos de hipertensión leve, los cambios positivos en el estilo de vida, son generalmente suficientes para reducir la presión arterial.
Algunos cambios en el estilo de vida a considerar son:
  • Dejar de fumar;
  • Bajar de peso;
  • Consumir alcohol en forma moderada;
  • Hacer ejercicio con regularidad; y
  • Seguir una dieta saludable.
Si los cambios en el estilo de vida no reducen la presión arterial lo suficiente, o si la presión arterial es grave o se complica por enfermedades como la enfermedad cardiaca o la diabetes, es posible que se receten medicamentos.

Los antihipertensivos más comúnmente recetados son:
  • Diuréticos;
  • Betabloqueantes;
  • Inhibidores de la ECA (enzima convertidora de angiotensina);
  • Bloqueantes de los receptores de la angiotensina II;
  • Bloqueantes de los canales del calcio.
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