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Tratamiento para el control de lípidos
 
Información básica
El objetivo del tratamiento para el control de lípidos es normalizar los niveles de lípidos (grasas) en la sangre para prevenir el desarrollo o progreso de la enfermedad cardiaca.
Los niveles anormales de lípidos en sangre contribuyen a la aterosclerosis, o la acumulación de depósitos de grasa y de placas cargadas de colesterol en las paredes de las arterias.
Los cambios en el estilo de vida y los medicamentos son los dos métodos de elección para tratar los trastornos de los lípidos.
Lípido es el término científico para las grasas en la sangre, y el término se usa para describir ácidos grasos, grasas neutras, ceras y esteroides. Los dos tipos principales de lípidos que afectan la enfermedad cardiaca son los ácidos grasos, que pueden combinarse para formar grasas llamadas triglicéridos, y el colesterol.

A medida que las personas envejecen, sus arterias coronarias pueden estar afectadas por aterosclerosis, o endurecimiento de las arterias. La aterosclerosis es la acumulación de depósitos de grasa y placas cargadas de colesterol en las paredes de las arterias. Los niveles anormales de triglicéridos y colesterol en la sangre pueden acelerar la aterosclerosis e incrementar el riesgo de una persona de desarrollar la enfermedad. La enfermedad cardiaca coronaria, o ECC, se diagnostica cuando la acumulación de placa en una arteria coronaria se hace lo suficientemente grande para obstruir el flujo de sangre al músculo cardiaco.

El cuerpo usa un tipo de proteína llamada apoproteína para transportar los lípidos a través de la sangre y hacia en interior de las células. Un lípido unido a una proteína se llama lipoproteína, y las lipoproteínas se clasifican por su densidad. Las lipoproteínas que transportan colesterol son las lipoproteínas de baja densidad, o LDL, y las de alta densidad o HDL.

Tanto la LDL como la HDL transportan colesterol, pero como la LDL deposita el colesterol en los tejidos del cuerpo donde puede contribuir a problemas como la aterosclerosis, frecuentemente se la denomina colesterol "malo". La HDL que remueve el colesterol del cuerpo es llamada colesterol "bueno". La cantidad de todo el colesterol transportado tanto por la HDL y como por la LDL en el torrente sanguíneo es conocida como colesterol total.

La presencia de niveles anormales de colesterol total, del colesterol transportado por la HDL y la LDL, y de los triglicéridos, se denomina trastorno lipídico. Uno de los trastornos lipídicos más comunes es la hipercolesterolemia o colesterol alto.

De acuerdo al Programa Nacional de Educación sobre Colesterol (National Cholesterol Education Program), una persona con un nivel de colesterol total en sangre de 240 miligramos por decilitro, o mg/ dL, tiene el doble de riesgo de padecer un ataque cardiaco que una persona con un nivel de 200 mg/ dL, siendo idénticos los otros factores. Una persona con un nivel de colesterol total de 300 mg/ dL es 5 veces más propensa a tener un ataque cardiaco que una persona con un nivel de colesterol de 200 mg/ dL. La reducción del colesterol total puede reducir el riesgo de problemas cardiacos drásticamente. Por ejemplo, una disminución del 25 por ciento en los niveles de colesterol en sangre reduce a la mitad el riesgo de ataque cardiaco.

Antes de comenzar un tratamiento para el control de los lípidos, los médicos establecen los niveles de lípidos basales y miden el riesgo de la persona de padecer enfermedad cardiaca. El perfil basal de lipoproteína se determina a partir de un análisis de sangre.

Bajar los niveles aumentados del colesterol transportado por la LDL es el primer objetivo de un tratamiento para el control de lípidos.

QUÉ ESPERAR

Cuando los niveles de LDL están lo suficientemente altos como para sumar al riesgo de ECC, los médicos generalmente recomiendan que las personas primero hagan cambios en los hábitos de dieta y ejercicio.

Gran parte del cambio en el estilo de vida es cambiar la dieta personal. Por ejemplo, los médicos recomiendan que las personas con trastornos lipídicos ingieran menos del 7 por ciento de las calorías totales diarias, de grasas saturadas, con una ingesta total de grasa que constituya entre el 25 y 35 por ciento de las calorías diarias. La ingesta de colesterol debería estar limitada a menos de 200 mg por día. Otras recomendaciones incluyen aumento de la ingesta de fibras solubles, que se encuentran en la avena, arvejas, porotos y ciertas frutas, a 20 a 30 g diarios. La ingesta aumentada de estanoles vegetales o esteroles, sustancias que se encuentran en las nueces, algunos aceites vegetales, maíz y arroz, pueden ayudar a reducir los niveles de LDL.

Otros alimentos que ayudan a controlar el colesterol incluyen:
  • Pescados de aguas frías;
  • Soja; y
  • Psyllium (una fuente de fibra soluble).
Los fumadores deberán dejar inmediatamente de fumar al conocer que tienen un trastorno lipídico. Bajar de peso también puede disminuir los niveles de LDL. La actividad física aumentada es otro componente de cambio del estilo de vida, pero dado que cada problema de salud y la tolerancia al ejercicio de cada persona son diferentes, no existe una cantidad establecida de ejercicio cierta para que afecte los niveles de colesterol.

Si los niveles de lípidos no mejoran después de 3 meses de cambios en el estilo de vida, o si la persona tiene ECC o niveles de lípidos en sangre que se consideran determinados genéticamente, los médicos pueden considerar agregar un tratamiento con medicamentos a los cambios en el estilo de vida. Algunos de los medicamentos utilizados incluyen:
  • Las estatinas, que bajan los niveles de la LDL y los triglicéridos al bloquear la fabricación de colesterol por parte del hígado;
  • Los secuestrantes de ácidos biliares, que bloquean la reabsorción de grasa de modo que los niveles de LDL bajan;
  • Los fibratos, que se ha demostrado que bajan el colesterol y los triglicéridos en sangre; y
  • La niacina, o vitamina B5, que parece reducir la degradación de triglicéridos en el hígado, previniendo a su vez, el almacenamiento de grasa y disminuyendo la LDL.
Aunque reducir los niveles de LDL sigue siendo el objetivo primario del tratamiento para control de lípidos, otras alteraciones lipídicas (dislipidemias) pueden también requerir tratamiento.

Niveles bajos de HDL. Para tratar en forma aislada la HDL baja, se pueden recetar niacina o fibratos.

Síndrome dislipidémico. El tratamiento de este síndrome metabólico generalmente involucra tratar las causas subyacentes, como problemas de peso, e inactividad física. Los médicos por lo general recomiendan cambios en el estilo de vida como bajar de peso y aumentar la actividad física. Cuando los niveles de lípidos permanecen anormales a pesar de la terapia sobre el estilo de vida, los médicos recetan tratamiento antihipertensivo para tratar la presión arterial alta, recetan aspirina para las personas con ECC para reducir la formación de coágulos que pueden causar angina o ataque cardiaco, y tratan los triglicéridos elevados y los niveles bajos de HDL con tratamiento médico.

Triglicéridos elevados. Como con los otros trastornos lipídicos, el objetivo primario de la terapia en las personas con niveles de triglicéridos elevados, es lograr un objetivo de LDL establecido. Si después de alcanzar el LDL establecido, los niveles de triglicéridos de la persona siguen siendo más de 150 mg/dL, los médicos pueden recomendar intensificar los esfuerzos para bajar de peso y aumentar la actividad física.

Para las personas con un nivel de triglicéridos entre 200 y 499 mg/ dL después de haber alcanzado el objetivo de LDL, los médicos pueden considerar agregar un tratamiento con medicamentos, que podría incluir el aumento de la dosis con una droga que baje la LDL o el agregado de niacina o fibrato.

Si el nivel de triglicéridos de la persona excede los 500 mg/ dL, debe disminuirse para prevenir una pancreatitis, que es la infección o inflamación del páncreas. Los médicos pueden entonces indicar una dieta muy baja en grasas, con menos del 15 por ciento de calorías provenientes de las grasas. También puede recomendarse bajar de peso y realizar actividad física junto con el tratamiento con niacina o fibrato.

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