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Hipertensión
 
Información básica
La hipertensión es presión arterial alta que persiste en el tiempo.
Más estadounidenses visitan a su médico para el control de la hipertensión que por cualquier otra razón médica específica.
En comparación con las personas con presión arterial normal, los hipertensos son tres veces más propensos a sufrir de enfermedad cardiaca coronaria, seis veces más propensos a sufrir una insuficiencia cardiaca congestiva, y siete veces más propensos a sufrir un accidente cerebrovascular.
La presión arterial es la presión hacia fuera que la sangre ejerce en las paredes de las arterias mientras fluye por ellas. Esta presión hacia fuera está determinada por cuánta sangre bombea el corazón y la resistencia de las paredes arteriales hacia la sangre. La sangre que entra y fluye fácilmente por las arterias da lugar a una presión arterial normal. Cuando el corazón se enfrenta con resistencia y debe trabajar más fuerte para bombear la sangre a través de todo el cuerpo, se produce en consecuencia presión arterial alta. La hipertensión es presión arterial alta que persiste en el tiempo.

A medida que la sangre es bombeada del corazón hacia el cuerpo, la fuerza que ejerce contra las paredes arteriales se denomina presión arterial.
A medida que la sangre es bombeada del corazón hacia el cuerpo, la fuerza que ejerce contra las paredes arteriales se denomina presión arterial.
La lectura de presión arterial usa dos números que representan las dos fases del latido cardiaco. La lectura sistólica corresponde a la presión arterial cuando el corazón se contrae, la lectura diastólica corresponde a la presión arterial cuando el corazón se relaja. La presión arterial normal es menos de 130 milímetros de mercurio (mm Hg) sistólica y menos de 85 mm Hg diastólica, expresada como 130 sobre 85 (por ejemplo 130/85). Una persona tiene hipertensión si su presión arterial es regularmente 140 sobre 90 mm Hg o más alta.

La hipertensión puede acelerar la aterosclerosis, o endurecimiento de las arterias, debido a que las arterias que transportan sangre bajo presión alta se engrosan, y las arterias engrosadas por la hipertensión son más propensas a la aterosclerosis. Dado que la hipertensión afecta el sistema arterial de esta forma, puede contribuir a varias enfermedades, entre ellas:
  • Ataque cardiaco;
  • Accidente cerebrovascular;
  • Insuficiencia renal;
  • Enfermedad cardiaca coronaria;
  • Insuficiencia cardiaca congestiva;
  • Cardiomiopatía;
  • Angina de pecho; y
  • Visión borrosa y ceguera.
¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS?

La mayoría de las personas con hipertensión no tienen síntomas al principio. Cuando se presentan existen síntomas, éstos pueden ser:
  • Dolor de cabeza;
  • Sangrado de la nariz;
  • Fatiga;
  • Vértigo; y
  • Cara enrojecida.
Si no se tratan, los síntomas de hipertensión grave pueden avanzar hasta incluir:
  • Náuseas;
  • Latido cardiaco rápido o irregular;
  • Vómitos;
  • Dificultad para respirar;
  • Visión borrosa; y
  • Zumbido dentro de la cabeza.
CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO

Frecuentemente, cuando la causa de hipertensión es desconocida, se la llama hipertensión primaria o esencial. La hipertensión secundaria es la presión arterial alta causada por otra enfermedad (tales como problemas renales, trastornos de la glándula adrenal, estrechamiento de la aorta, o embarazo). Algunas causas potenciales de hipertensión primaria incluyen:
  • Arterias angostadas;
  • Volumen sanguíneo excesivo; y
  • Un latido cardiaco anormalmente rápido o vigoroso.
Varios factores de riesgo influyen en la evolución de la hipertensión, entre ellos:
  • Edad (el riesgo de sufrir de hipertensión aumenta después de los 35 años; el 65 por ciento de las personas mayores de 60 años tienen hipertensión);
  • Herencia;
  • Raza (los afroamericanos son más propensos a sufrir de hipertensión que los individuos de raza blanca); Género (hasta la edad de 55 años los hombres son más propensos a sufrir de hipertensión que las mujeres. Sin embargo, las mujeres se vuelven más propensas a sufrir de hipertensión con la edad.);
  • Fumar;
  • Tener sobrepeso;
  • Alcohol;
  • Estilo de vida sedentario; y
  • Medicamentos.
DIAGNÓSTICO

La presión arterial normalmente fluctúa. Por lo tanto, la hipertensión sólo se diagnostica si la presión arterial es regularmente alta en el tiempo.

El médico mide la presión arterial usando un dispositivo llamado tensiómetro, que está adherido a un brazalete, similar a un puño de camisa, que se envuelve cómodamente en la parte superior del brazo. Se infla el brazalete de modo que bloquee momentáneamente el flujo de sangre. El médico luego suelta lentamente el aire del brazalete, reactivando el flujo sanguíneo, y escucha los sonidos de la sangre que fluye a la arteria mientras observa el cuadrante del tensiómetro. La posición del cuadrante durante el primer golpe audible es la presión sistólica, mientras que la posición cuando el sonido se hace inaudible es la presión diastólica.

Algunas personas tienen presión arterial alta relacionada con ansiedad y nerviosismo causados por la visita al consultorio médico, llamado síndrome del guardapolvo blanco. Los pacientes que padecen este trastorno pueden usar monitores ambulatorios de presión arterial fuera del consultorio médico para medir con precisión su presión arterial.

METODOLOGÍA DEL TRATAMIENTO

La hipertensión primaria puede controlarse pero no curarse. La hipertensión secundaria puede curarse tratando la enfermedad subyacente. Dado que los hábitos de dieta y ejercicio de una persona pueden afectar la presión arterial, los médicos primero recomiendan hacer cambios en el estilo vida, entre ellos:
  • Dejar de fumar;
  • Bajar de peso;
  • Limitar el consumo de alcohol a 1 ó 2 vasos por día;
  • Hacer ejercicio; y
  • Seguir una dieta de bajo contenido de sodio.
Los médicos comúnmente recetan medicamentos además de recomendar cambios en el estilo de vida, o lo hace cuando los cambios en el estilo de vida no controlan la hipertensión.

Los medicamentos llamados antihipertensivos que comúnmente se recetan para controlar la hipertensión, son:
  • Agentes de acción central (afectan la química cerebral);
  • Agentes de acción periférica (actúan sobre los nervios que regulan la presión arterial);
  • Vasodilatadores de acción directa (relajan las paredes de los vasos sanguíneos);
  • Betabloqueantes;
  • Bloqueantes de los canales del calcio;
  • Diuréticos; y
  • Angiotensinas.
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